martes, 19 de agosto de 2008

Accidentes de tránsito, un matadero humano

El drama de los accidentes de tránsito en República Dominicana, donde el 45% de las muertes obedecen a esta causa




Por Fausto Araujo

Los accidentes de tránsito se han convertido en una de las principales causas de muertes en la República Dominicana en los últimos años.

En la actualidad los accidentes automovilísticos figuran en el segundo lugar, con un 45 por ciento, entre las causas de mortalidad que prevalecen en la sociedad dominicana, según se desprende de los últimos informes elaborados por el Instituto de Patología Forense.

Como si en vez de vías de comunicación se hubiesen convertido en un “matadero humano”, solamente de 1990 hasta la fecha entre las calles de la ciudad de Santo Domingo y las autopistas Las Américas, Duarte, Expreso 6 de Noviembre y la que enlaza a la provincia de San Cristóbal con la región Sur se han registrado un promedio de 376 mil 543 accidentes de tránsito, con un saldo de 8 mil 658 muertos, 97 mil 500 heridos de gravedad, 112 mil 867 heridos leves y más de 20 mil 840 mutilados.

El escandaloso número de los accidentes vehiculares que se han registrado en los últimos 12 años han dejado pérdidas económicas a la nación por un monto superior a los 22 mil millones de pesos.

A juzgar por los datos estadísticos recogidos por AHORA en el Departamento de Estadísticas de la Policía Nacional, en la Cruz Roja Dominicana y en los archivos de los diarios, las calles y avenidas del Distrito Nacional y la provincia de Santo Domingo, así como las autopistas Las Américas, Duarte, Expreso 6 de Noviembre y la San Cristóbal-Sur se han convertido en una “carnicería humana”.

La cantidad de aparatosos accidentes de tránsito que se registran periódicamente en esas vías, con un balance trágico de muertos, heridos, mutilados, viudos, viudas y huérfanos, realmente es impresionante y espantosa.

La mayoría de las muertes por accidentes automovilísticos ocurridos en la sociedad dominicana la protagonizan los automóviles privados, las camionetas, las patanas, las guaguas del transporte público, los camiones y las motocicletas.

Se estima en más de 1 millón 500 mil la cantidad de vehículos de motor que constantemente circulan por las calles, avenidas, carreteras, calles y caminos vecinales del país, lo que constituye –sin lugar a dudas– uno de los mayores parques vehiculares del mundo.

El técnico en transporte José Gabriel García revela que en el Distrito Nacional y la provincia de Santo Domingo existe una superpoblación vehicular, la cual se estimaba hace poco en 9 vehículos por cada 100 personas, mientras que no existen reglas claras para el hábil y seguro manejo defensivo.

Ya en pleno siglo XXI –afirma el arquitecto García– en la sociedad dominicana montar en carreta, burro, caballo o mula resulta mucho más seguro que subirse en un “motoconcho”, en una guagua “voladora” o en un carro del transporte urbano.

Plantea que llama poderosamente la atención el hecho de que en una ciudad como Santo Domingo, por ejemplo, con más de 2.5 millones de habitantes, por cada mil personas hay cerca de 90 vehículos, y aun a pesar de los avances se tenga deficiencias en el sistema de señalización y rotulación vial que orienten al visitante extranjero y a los usuarios locales.

La proliferación de vehículos del transporte urbano que se encuentran destartalados y algunos que utilizan gas propano como combustible se ha constituido en un peligro permanente en las vías públicas de la Capital y el resto del país.

LA VIDA EN UN HILO

En el territorio que comprende el Distrito Nacional y la provincia de Santo Domingo, atravesar una de sus principales calles o avenidas o viajar en un vehículo privado o del transporte público implica un riesgo enorme de perder la vida a causa de un accidente automovilístico.
De acuerdo con estimaciones oficiales, en el Distrito Nacional –hasta antes de que construyeran los elevados, los túneles y se pusieran a operar las guaguas de la Oficina Metropolitana de Servicios de Autobuses (OMSA) y la Policía Metropolitana de Transporte (AMET)– se registraban 40 accidentes de tránsito diariamente, los cuales dejaban como resultado alrededor de una persona muerta cada día, cerca de seis heridos de gravedad y unos 40 vehículos dañados.

Solamente el año pasado en el Distrito y la provincia de Santo Domingo se registraron unos 10 mil 387 accidentes de tránsito, los cuales dejaron un balance trágico de 294 muertos –casi uno por día– y alrededor de 2 mil heridos de gravedad.

Se calcula que en los últimos 12 años en esa misma zona del país se han producido alrededor de 200 mil accidentes vehiculares, los cuales han dejado un saldo de más de 3 mil 779 muertos, 46 mil 280 heridos de gravedad, 52 mil 614 heridos leves y un promedio de 9 mil 900 mutilados.

En todos esos accidentes donde perdieron la vida y resultaron con heridas graves y leves esa extraordinaria cantidad de seres humanos resultaron dañados más de 18 mil 300 carros públicos y 157 mil 116 privados, 26 mil 538 guaguas públicas y 5 mil 439 privadas, 7 mil 212 vehículos oficiales, 29 mil 328 camiones, 43 mil 012 camionetas, 6 mil 979 yipetas y yips, 23 mil 132 motocicletas, mil 166 vehículos de tracción muscular y mil 899 vehículos de diplomáticos.

Las cifras sobre el número de accidentes vehiculares que ocurren constantemente en el Distrito Nacional y la provincia de Santo Domingo – que llevan luto y dolor a los hogares dominicanos– superan con creces los numeritos que se tienen con relación a todos los que se producen en las autopistas del país.

AUTOPISTA DUARTE

Desde hace tiempo, aunque últimamente en menor cuantía, la autopista Duarte ha venido cobrando un cruento saldo de víctimas, entre muertos, heridos y mutilados.

Un rosario de tragedias se han escenificado en esa importante carretera que enlaza a la región del Cibao con el Distrito Nacional y las demás poblaciones del resto del país.

“La ruta de la muerte”, como se bautizó a la autopista Duarte antes de que fuera modernizada, ampliada y señalizada, figura como la vía donde más personas han perdido la vida en República Dominicana a causa de accidentes de tránsito, choques, deslizamientos de vehículos y atropellos a personas que intentan cruzarla.

Se estima que en los últimos 12 años más de mil 830 dominicanos han perdido la vida como consecuencia de aparatosos accidentes vehiculares ocurridos en la referida vía, mientras que se eleva a aproximadamente 11 mil el número de heridos y mutilados.

En esa cifra, que fue obtenida por AHORA en el Departamento de Estadísticas de la Policía Nacional, se incluyen destacadas personalidades ligadas al mundo de los negocios, el arte, la farándula, el deporte, el derecho, la medicina, la ingeniería y otras ramas del saber.

Entre los accidentes de tránsito más sonados que se han registrado en la autopista Duarte en los últimos 12 años figuran el ocurrido en 1994 en el que perdió la vida el empresario y alto dirigente reformista don Pedro A. Rivera, y uno que tuvo lugar el 16 de agosto de 1987, en el cual perecieron cinco músicos de la orquesta del extinto merenguero Jochy Hernández.

Además, en la autopista Duarte murieron en sonados accidentes el destacado ciclista Marino García; el locutor y narrador de carreras de caballos Demetrio Leonardo; un hermano del director de orquesta Roland Rol y una hija y un nieto del actual secretario de Interior y Policía, y dirigente perredeísta, doctor Pedro Franco Badía.

Las investigaciones dan cuenta de que desde 1990 hasta el 2002 en la referida vía se han producido más de mil 600 accidentes vehiculares.

UNA RUTA PELIGROSA

En el litoral sur del país también existen varias carreteras donde ronda el “fantasma de la muerte” y, en efecto, han sido testigos de aparatosos accidentes automovilísticos en los cuales cientos de ciudadanos han perdido la vida.

Nos referimos a la autopista Expreso 6 de Noviembre, construida durante el último periodo de gobierno del doctor Joaquín Balaguer a un costo de 969 millones 471 mil 166 pesos con 81 centavos; la carretera que enlaza a Barahona con Pedernales y la que une a San Cristóbal con la Capital y el resto del Sur.

A pesar del expreso, el tránsito desde la ciudad cuna de la Constitución hacia el Distrito Nacional, y viceversa, sigue siendo un verdadero caos.

La antigua carretera Sánchez, que es la vía que desde hace muchos años enlaza a la provincia de San Cristóbal con la Capital, hace tiempo que resulta obsoleta y bastante estrecha para que por ella puedan circular todos los vehículos livianos y pesados que vienen o van a la región Sur.
Con la construcción de la moderna autopista 6 de Noviembre se esperaba que el tránsito se iba a descongestionar en la zona, pero con la emisión del Decreto 129-95, prohibiendo que los vehículos pesados circulen por el expreso, se mantiene el caos y el congestionamiento vehicular en la carretera Sánchez.

Ha sido muy lamentable el saldo de hombres, mujeres y niños –incluida una ex reina de belleza- que han perdido la vida en los últimos años en la referida ruta como consecuencia de accidentes de tránsito. Entre las personas que han muerto a causa de fatales accidentes vehiculares ocurridos en el Expreso 6 de Noviembre se destacan la ex reina de belleza Claudia Franjul; el general del Ejército Nacional, Santiago Romero García; el señor Faustino Cuello y el menor Agapito Lara. Las causas fundamentales que citan de los lamentables accidentes de tránsito en las diferentes calles y avenidas de la Capital y el resto del país son la gran cantidad de vehículos que circulan de manera desordenada, los manejos desesperados y temerarios de muchos conductores, los rebases imprudentes, la violación de la Ley 241 sobre tránsito, el uso del teléfono celular mientras se conduce, el no uso del cinturón de seguridad y la falta de señalización y rotulación adecuadas.

Otras causas son la falta de dimensiones de muchas calles y carreteras, la carencia de puentes peatonales, la proliferación de animales en las vías y la falta de instrucción a la población para que sepa cuándo y por dónde cruzar una carretera para que ninguna persona resulte atropellada por un vehículo.

Si la sociedad dominicana no quiere continuar viendo a sus hijos morir en aparatosos y lamentables accidentes de tránsito debe cuanto antes disponerse a impulsar, a través del Congreso Nacional, una novedosa y amplia modificación de la Ley 241 y a solicitarle al Gobierno que implemente una vigorosa campaña de prevención de accidentes, así como de señalización y rotulación vial que oriente a los conductores.